Cortas, largas o de varios días, las barbas están de moda, pero si prefieres lucir un buen rasurado, vas a necesitar una buena máquina de afeitar. La primera disyuntiva que se te plantea es ¿manual o eléctrica?
Usar una maquinilla manual o afeitarse con máquina eléctrica es una elección muy personal, que depende en buena parte de tu tipo de piel y de tus hábitos diarios.
Las afeitadoras manuales proporcionan un excelente apurado si eres hábil usándolas, ocupan muy poco espacio, no requieren electricidad (puedes afeitarte en cualquier sitio) y estrenarás cuchilla nueva con frecuencia. Algunas maquinillas son desechables en su totalidad, mientras en otros modelos el mango se conserva y solo se cambia el cabezal.
Debes tener en cuenta que tardarás algo más de tiempo en afeitarte que con una afeitadora eléctrica y que vas a necesitar un espejo y un grifo. Hay que hacerlo con cuidado porque existe riesgo de que te cortes o de irritarte la piel. Por esa razón, no son muy recomendables si tienes una piel muy sensible.
Las maquinillas de afeitar eléctricas tienen un funcionamiento sencillo: la maquinilla es accionada por un pequeño motor y tiene un cabezal con cuchillas que cortan el pelo que entra por unos orificios a nivel de la piel.
Con una máquina de afeitar eléctrica no conseguirás un afeitado tan impecable como con una maquinilla manual. A cambio, te vas a afeitar más rápido y no hay ningún peligro de que te cortes, ya que las cuchillas están protegidas. Por eso, están más recomendadas si tu piel se irrita con facilidad.
El impacto ambiental de las afeitadoras eléctricas es inferior al de las maquinillas de usar y tirar. Además, aunque cuesta más comprarlas, al no necesitar recambios, salen más baratas a la larga.
¿En que debemos fijarnos, por tanto, al elegir una maquinilla de afeitar? Hay tres aspectos que son determinantes para acertar:
1. Apurado del afeitado.
Cuanto más flexible y adaptable sea la maquinilla, más se podrá aproximar a la piel para atrapar hasta los vellos más cortos y conseguir que el afeitado dure más. Es importante que pruebes en la tienda si se adapta al contorno de tu cara en la mandíbula, el cuello o la barbilla.
2. Comodidad para la piel.
Si tienes la piel sensible y al finalizar el afeitado aparecen rojeces y granitos, agradecerás que el modelo elegido incorpore alguna tecnología especial para el cuidado del rostro, como las micro vibraciones, o que se puedan usar en mojado, lo que disminuye la irritación.
En general, cuanto mejor sea el apurado, menos veces tendrás que pasar la afeitadora sobre la piel y habrá menos irritación. Sin embargo, es bastante normal que aparezcan rojeces cuando la utilizas por primera vez, pues el rostro se tiene que acostumbrar.
3. Autonomía del aparato.
En los modelos inalámbricos, sobre todo en los que no se pueden usar mientras se recargan, es importante comprobar cuánto tiempo pueden funcionar sin necesidad de conectarlos a la corriente eléctrica.
Made with
Mobirise.com
¡Pídelos a domicilio!